jueves, 8 de noviembre de 2012

Paciencia

A la cola, como todo el mundo- le dijo la señora de recepción. Se quejó, habló de justicia y empezó a subir el tono, haciendo tanto barullo que tuvo que salir la encargada. 
 
Tras un rato de discusiones, insultos mutuos y aclaraciones varias, consiguieron ser atendidos; tarde, pues el enfermo ya era cadáver.

La recepcionista alzó los ojos ante los llantos del hombre, desesperado. Bufó y siguió atendiendo, no sin antes aclararle a su cliente:
  • ¿ve usted? Si hubiera esperado su turno sin tanto escándalo, hubiera tardado menos… ¡yo se lo dije por su bien, para que después digan que no hago bien mi trabajo!

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